domingo, 22 de septiembre de 2013

Cádiz

Volveré a Cádiz, lo sé, o eso pero. No te has ido de allí y ya quieres volver. Quizás porque encuentro muchos contrastes respecto al lugar donde habito, la fría y extensa meseta castellana. En Cádiz encuentras sosiego, ese que te transmite el infinito mar, en calma, o con ese viento de Levante que te golpea, te despeina y te renueva. 


Atardecer en La Caleta

12 días allí dan de sí, nunca la suficiente pero te empapas de ese aire gaditano. La casa donde nos alojamos estaba en la barriada Río de San Pedro, de Puerto Real, pero a un suspiro de Cádiz, era cruzar la bahía y ya se veía el mar y la avenida que te conduce al centro de la ciudad. La capital es para pasear con el bullicio del día y la magia que aporta la noche. Calles estrechas y milenarias, para perderse y no dejar de caminar por ellas. Siempre huele a carnaval, a chirigotas,... a mar. 

Catedral de Cádiz


La plaza de la Catedral, la del Ayuntamiento, la de las flores,... pasar por ellas una y otra vez y no te cansas. Entre otros rincones. Sentarse en una terraza, pedir pescaito, mi debilidad por las tortillitas de camarones, el cazón en adobo, los chocos, los boquerones...las delicias de ese mar tan cercano. Y en tan buena compañia.

Chocos gaditanos

Tortillitas de camarones


Tiene encanto cenar en una terraza pero no vivimos tiempos de derroche y una buena opción es comprar los productos frescos en el mercado central de Cádiz. A buenos precios y sin duda, una calidad que no encontramos en nuestros lares. Allí respiras el ambiente que desprenden los puestos, los productos, el bullicio,... y te dejas llevar. Boquerones, choco, gambas, gambones, cazón, almejas... fueron algunos de los productos que nos llevamos a casa en varias ocasiones para cocinarlos como ingredientes de una paella, acompañados de una salsa o fritos sin más. Incluso nos atrevimos a preparar el cazón en adobo. En el mercado te venden las especias que necesitas para preparar el adobo. Y nos pusimos a ello. Bañamos las rodajas de cazón en un vaso de vinagre blanco y agua junto al adobo y lo dejamos reposar unas nueve horas. El resultado fue óptimo, para ser la primera vez, por lo menos saboreamos ese sabor característico del adobo. 


Mercado Central de Cádiz






Y siguiendo con la gastronomía. Si visitas Cádiz, acércate al Puerto de Santa María y vete al Romerijo (freiduría y marisquería), puedes elegir. En nuestro caso fuimos a la freiduría. Lo mejor es comprar los cucuruchos de los productos que quieras en la zona de venta y o bien te lo llevas a casa o lo puedes comer allí en las mesas pidiendo la bebida. Así es más económico que si lo pides directamente en la mesa. Nosotros nos lo llevamos a casa.

En el Romerijo (Puerto de Santa María)


Romerijo en casa

Y ya que estás en el Puerto de Santa María, justo en frente del Romerijo verás varios puestos de patatas fritas artesanales que te las dan calentitas en un cucurucho de papel a uno, dos y tres euros, según la cantidad. Están buenísimas, puedes acompañarlas con sal o ajo para los más arriesgados. Y detrás de dicha avenida hay un aparcamiento municipal que la primera hora de estancia no cuesta nada. 

 
Playa de Cortadura



Respecto a las playas. No conocí muchas la verdad. El primer día estuvimos en el último tramo de La Victoria, la playa de Cádiz ciudad junto a La Caleta. Pero el resto de día nos decantamos por la de Cortadura, una extensión de La Víctoria. En su primer tramo encuentras todas las comodidades: baños, duchas externas e internas, guardarropa, botiquín...y una gran zona de aparcamiento. Tengo que decir que como hemos ido en septiembre, aparcábamos como quien dice a la puerta del acceso principal a la playa. Nuestra primera semana fue de viento de Levante y ni siquiera extendíamos la toalla porque se enterraba de arena en cuestión de segundos. Lo mejor en esos días estar en el agua o pasear por la orilla. Los niños son los que peor lo pasan porque cuando construyen sus castillos se llenan sus ojos de arena. La arena te golpea en el cuerpo, a veces te hace daño, y la bandera ondeaba esas jornadas de color amarillo. 





Descubrir la playa sin aire de Levante fue todo un descubrimiento, de dos días, pero nos permitió comer en la playa y desplegar la toalla sobre la arena. El color de la bandera pasó al verde y se disfrutó más. 









 Continuará...

lunes, 19 de agosto de 2013

Inseguridad Social II

¿Qué habré hecho yo para que me maltraten las administraciones? Ni idea. Aquí va la segunda parte de Inseguridad Social II, centrada en el tema de solicitar que mi copago farmacéutico se corresponda con mi actual situación: desempleada sin prestación. Y según me he informado en varios artículos dice lo siguiente al respecto: 

Trabajadores desempleados que ya no cobran prestaciones
Los parados que ya no reciban prestación o subsidio, no tendrá que pagar ningún porcentaje del coste del medicamento. Se incluyen en esta clasificación:
  • los trabajadores en paro que ya no reciben ya ningún tipo de ingresos, debido a que ha agotado todas las prestaciones y subsidios por desempleo.
  • los trabajadores que se encuentran cobrando la ayuda del Plan Prepara o las Rentas de Integración de las Comunidades Autónomas (los “salarios sociales”).
 (Fuente: http://www.citapreviainem.es)


Pues bien, esta mañana me he acercado a la sede de la Seguridad Social en Ávila para informarme del tema. La funcionaria me ha pedido el DNI y me ha dicho que ahora mismo pago el 40% de los medicamentos que me recetan. Comento lo de que ya no recibo prestación. Perooooo, me dice que como no he llegado a cobrar el subsidio de desempleo (lo cobras si tienes hijos), no puedo solicitar no pagar los medicamentos aunque no cobre prestación. 

He intentado interrogarla al respecto pero no se salía del guión: "No has llegado a cobrar subsidido, por lo tanto no has agotado las prestaciones". Pues lo llevo claro porque el subsidio te lo aprueban si tienes hijos. En fin. He salido de allí algo desmoralizada, como cada vez que voy a una administración a gestionar algo. De hecho, ya supone un trauma tener que acudir a ellas.  Seguiré investigando...y os seguiré contando.  


viernes, 16 de agosto de 2013

Inseguridad Social

Tras una semana de ausencia, tal vez de reflexión, vuelvo al blog, al desahogo o la terapia de una periodista en paro cansada de permanecer callada. Soy periodista porque me gusta contar lo que pasa a mi alrededor, y de manera más o menos objetiva poder transmitirlo. Pues bien, transmito en esta ocasión mis ideas. Como desempleada que soy (9 meses), vaya, como un embarazo, y tres de ellos sin prestación, me siento cada día con una mayor "inseguridad social", o desprotección social, lo puedo denominar de las dos maneras. No me refiero a la gente que me rodea, que me apoyan como nunca y no me dejan caer en el desánimo, sino una desprotección total de los cimientos sociales, del sistema.

Creo que cuando una persona se queda en el paro debería de existir una figura administrativa que te guie en los paso, en aspectos tan variados como prestaciones, ¿qué recursos tengo cuando se termina mi prestación? ¿dónde pedir ayudas? ¿beneficios que tengo por estar desempleada?, etc. Como no existe tienes que ir de funcionario en funcionario sacándoles la información casi con sacacorchos. O te enteras de las ayudas de las que te puedes beneficiar o lo llevas claro, ellos no te informan demasiado. ¿La de los 400 euros tras extinguir la prestación? O la solicitas o vuela, con un plazo limitado y papeleo variopinto para que te la aprueben. Todos son facilidades claro (lo digo con la mayor de las ironías). En mi caso, me la denegaron por no estar empadronada en el lugar donde resido, y estarlo con mis padres (tras diez años fuera de casa). Pero te dan la negativa y ningún recurso más, te dejan totalmente desprotegida. ¿Y a quién recurres? A tu familia y tu entorno más cercano. Ellos siempre están ahí. 

Eso en las prestaciones, que pocas opciones tenemos. Pero hay otra serie de beneficios (muy pocos), que pueden beneficiar al desempleado en esta etapa, y poco o nada se conocen. Publicidad, la justa, y los trámites, enredados. En concreto, no sé si habrá más, me refiero al copago farmacéutico. Los desempleados sin prestación pueden demandar sumarse a la población que no pagan porcentaje por los medicamentos que les recetan. La gente lo desconoce, no lo demanda, porque como no lo tramites no te lo hacen por defecto. Para pagar, siempre al día, pero recibir, nunca. 

En la farmacia me comentan que para figurar en la categoría de no pagar tengo que acudir a la Seguridad Social, aunque tampoco está muy segura de que sea allí...Iré, lo intentaré gestionar, y os cuento el resultado. Estoy segura que serán muchos los desempleados sin prestación que desconozcan este tema. Y como ésto, mil cosas, pero no existe una figura que se encarga de orientar al desempleado...en términos generales claro, ya no solo en el tema laboral. 

Puedo esperar aquí sentada a sentirme respaldada por el sistema 






 

viernes, 2 de agosto de 2013

Los datos del desánimo


En días como hoy me gustaría estar como este animal marino, debajo del agua, sin escuchar ni ver nada. ¿Mis razones? Los datos del paro. Alegría infinita por los que han encontrado un puesto de trabajo, pero los que seguimos igual, escuchando las noticias te hacen sentir hasta culpable. Dicen que la crisis remonta, ¿y el resto qué hacemos mal? Que los datos bajan de los 5 millones, aunque siguen siendo muchos, demasiados. 

Profundizas en los datos y ves que el 94% de los contratos son temporales y estacionales, es decir, para el verano en la zonas de turismo del país. Algo efímero, y de cara al otoño subirán las cifras de nuevo. Me desanima aún más que esto no deje de incrementarse, según los meses.

En días así quiero aislarme del mundo porque veo que los días pasan y quienes tienen que hacer algo para frenar esta sangría del desempleo no hacen nada (#fin de la cita). Me siento indefensa. ¿Para cuándo medidas que generan empleo y creación de empresas? Lo anunciado hasta ahora no es más que humo. Han fomentado los despidos, las contrataciones en prácticas, la temporalidad, y los sueldos más que bajos, rozando lo indigno. 

¿Quieres ser autónomo? Los primeros seis meses 50 euros, es muy efímero, los otros seis, 125, más del doble, y ni que decir después los 250. Para alguien que empieza, una ruina. 

No hay por donde cogerlo. 

Pero no quiero terminar este post de forma tan pesimista. Saldremos de esta empinada cuesta, llena de trampas, pero por nosotros mismos y por la ayuda de los que nos rodean, de nadie más. Nos reinventaremos, nos autoanimaremos y saldremos a flote porque somos unos supervivientes. De nada vale lamentarse pero es saludable criticar lo que no se hace o se hace mal. 

¡Adelante! ¡Podemos! Aunque no sea fácil y no tengamos oportunidades. Pero no jueguen con los datos del paro, tendrían que bajar mucho más para que fuese una gran noticia.

jueves, 1 de agosto de 2013

Todo tiene un precio.

Desde mis días al sol ando un poco indignada. La Catedral Nueva de Salamanca y no tendrá acceso gratuito como el templo principal que es. Han fijado un peaje de 4,75 euros, en mi caso, como desempleada que soy, 3,25. Me da igual el descuento, es de todo injusto y me genera una pésima imagen del Cabildo. ¿Qué buscan? Sacar dinero. ¿Para qué lo quieren? ¿Lo van a donar a las familias salmantinas que no tienen ni para comer? No creo, más bien va a ser que no. Pregunto y respondo. Estoy decepcionada. Los mensajes del Papa Francisco van por otra línea. Cito textualmente una de sus reflexiones:  "Ah, ¡cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres! La pobreza se aprende con los humildes, los enfermos y con todos aquellos que están en las periferias existenciales de la vida. La pobreza teórica no nos sirve. La pobreza se aprende tocando la carne de Cristo pobre en los humildes, los pobres, los enfermos y los niños”. En este caso, lo que quiere es enriquecerse, o eso parece, después de recibir una gran inversión por parte del Ayuntamiento de Salamanca y de la Junta de Castilla y León para recuperar su patrimonio (y el dinero público lo aportamos todos los ciudadanos, que estoy en el paro pero sigo pagando mis impuestos, Hacienda, etc.). Y una frase más del Papa: "La Iglesia no es una aduana. Pidamos al Señor que todos aquellos que se acerquen a la Iglesia encuentren las puertas abiertas”.


Lo último ha sido decir que los salmantinos no pagarán por entrar en el templo. Lo veo algo más justo, pero yo tendré que seguir pagando. Ahora vivo en Ávila, soy de Valladolid, pero me considero salmantina de adopción y donde he residido durante nueve años. Mi vinculación en la ciudad es tanto como si siguiera viviendo en ella, pero mi DNI no lo demuestra. Sigue siendo injusto. Ya había que pagar por entrar en la Catedral Vieja, las torres de la Catedral, etc. 

Por mi vinculación con la Semana Santa de Salamanca profundizo más áun. Se corta la libertad de ir a rezar a las imágenes que allí se encuentran, o pagas o eres salmantino, no hay otra opción. Yo no soy turista como tal, ni muchos otros, pongamos que solo quiero entrar para ir a ver una de estas imágenes. No puedo, sin pagar claro, pagando hasta tengo audioguía. Un lujo, para muy pocos. Yo era de aquellas que al pasar por la plaza de Anaya si veía la Catedral abierta entraba en ella. Visitaba las capillas donde están las imágenes del Cristo de la Agonía Redentora, Yacente, Soledad, La Piedad, las imágenes de Jesús Amigo de los Niños. Encendía alguna vela. Era mi momento de cierta paz, una paz que un templo así te proporciona. Soy creyente, pero con actos de alevosía como éste la Iglesia pierde puntos, no mi fe. 

¿Cuándo volveré a pisar el suelo de la Catedral? Lo veo lejano. 


(Cristo de la Agonía Redentora. Catedral Nueva. Ir a verlo: 4,75 euros, 
para todo lo demás mastercard)


 

miércoles, 31 de julio de 2013

Las administraciones y yo

Hoy no tenía pensado escribir una nueva entrada, por el hecho de no aburrir a aquellos que osan a leerme, y bien agradecida estoy de ello. Pero como periodista que soy me remito a hechos recientes acontecidos en la ciudad de Ávila entre las administraciones públicas y yo, yo y las administraciones públicas, que es lo mismo que estar algo gafada. Supongo que más de uno se sentirá más que identificado. 

Antes de nada, mi respeto a los funcionarios, no generalizo, no todos son iguales, algunos a veces desprenden cierta humanidad. En mi caso fui a gestionar una solicitud a Sanidad tras realizar un tratamiento de rehabilitación en Salamanca. Mi objetivo, y según indicaciones de los sanitarios de Salamanca, que me abonarán los gastos del viaje de las 12 sesiones que recibí. Puede que no sea mucho dinero, pero como desempleada y sin prestación cualquier gasto que pueda revertir es bien recibido. Pues bien, soy ciudadana de Castilla y León, vivía en Salamanca, hasta hace algo más de un año que me fui a vivir a Ávila, y en todo este proceso siempre me sentí protegida por el Sacyl, sin límites ni fronteras. Pero no es así. La lista de espera para rehabilitación comenzó cuando vivía en Salamanca, pero las listas de espera (que como muy bien describen son para esperar y mucho) se alargó tanto en el tiempo que me pilló ya viviendo en Ávila. El servicio que iba a recibir no lo prestan en Ávila, y llegué a plantearme renunciar a él por el coste que suponía desplazarme a Salamanca. Pero allí me comentaron que podía recuperar parte del gasto al venir de otra provincia. Y así fue, doce sesiones, idas y venidas para 30 minutos de proceso. Gasto de diesel, ruedas, aceite. Pero la salud lo requería. 

Termina la rehabilitación y hoy me acerco a Sanidad a tramitar la solicitud. Cuando ven que el papel está cumplimentado en Salamanca (mala cara), el trato más que frío, y yo la verdad no invito a ello porque fui cercana. Me llegaron a entregar hasta el resguardo, pero...de forma brusca y como si le fuera la vida en ello, al ver que me derivaron a rehabilitación en Salamanca y no en Ávila, ya de entrada, me dice que no me van a dar la ayuda de transporte. Burocracia sí, pero con letra muy pequeña y difícil de entender. El trato para mí inhumano, detrás de cada persona hay una historia, tal vez como la mía, de desempleo, sin muchos recursos económicos. Pues bien, la inspectora de Sanidad se había formado en la misma escuela de inhumanidad que la primera de las funcionarias. Con desprecio,y tras escuchar a su colega la funcionaria, me volvió a decir que no me daban la ayuda, que allá apenas si me habían mandado la rehabilitación en Salamanca, poco más que me buscase la vida, que como no me derivasen de Ávila, nada que hacer. :( Ya más en frío, pienso que más que me den o no la ayuda son las formas de tratar a un ciudadano, en este caso a un paciente. No somos números de expedientes, somos personas, con sentimientos. La conclusión puede ser, como te cambies de ciudad en mitad de un proceso médico suponen gastos y una gran desventaja. Mejor no ponerse mala nunca y listo, sale más barato.

martes, 30 de julio de 2013

En ocasiones... hago cursos



Una de mis principales ocupaciones durante mis días al sol (a parte de las tareas que conlleva una casa), son mis cursos. Los tengo de todos los colores, formatos y temáticas. He llegado a pensar que era algo enfermizo. Pero lo tenía claro, después de una rutina laboral bastante intensa (que conllevaba trabajar largas jornadas en una redacción, fines de semana, viajes, etc.) no podía estar con las manos cruzadas. Y si un periodista quiere reinventarse a la demanda actual también toca formarse. Pues bien, comencé con un curso (tengo que decir que todos ellos a través de internet) de community manager y marketing digital, ya que las redes sociales no dejan de ser un formato para expresarse, contar historias y una alternativa profesional. En ello estoy, porque claro, empecé a sumar más cursos y la tarea se complica. 

Otro más. Uno de Photoshop, enfocado claramente a mejorar este aspecto que también me interesa y que está vinculado a mi afición por la fotografía y la realización de la revista Christus de la Semana Santa de Salamanca. Pero sumo y sigo, no me conformaba con ir de uno en uno.
A través del Ayuntamiento de Ávila me seleccionaron para un curso de Creación de empresas para emprendedores. El título se las trae, y no te digo nada el contenido. Pero me está abriendo nuevas opciones profesionales, y más vale emprender que seguir esperando a que alguien llame a mi puerta y me libere de estos días al sol. 
 
Y tengo otro curso más, de Posicionamiento web SEO. Otro aspecto muy demandado y claro, volvía a picar. Pero mi problema es que tal vez necesite un curso más, uno en el que me expliquen cómo organizarme para hacer cuatro cursos a la vez sin perder la cabeza. Todos tienen sus plazos de entrega, tutorías, ejercicios... Vamos, que me gusta estar ocupada pero creo que esta vez me he pasado en cantidad. 

Seguiremos informando. 
 
(Cada uno sobrevivimos a nuestro modo, como este pájaro que capté en una calle de Ávila. Y como estoy en modo supervivencia por eso elegí esta imagen como portada de mi facebook y ahora en esta entrada del blog.)